Educación y convivencia

Niños y perros: cómo lograr una convivencia segura en casa

Por Casa Trufa · · 8 min de lectura

Sí pueden convivir, pero la seguridad no la da la raza: la dan los adultos. La Academia Americana de Pediatría, los CDC y la RSPCA coinciden en lo esencial: nunca dejar a un niño pequeño solo con un perro, ni siquiera el de la familia, enseñar a los niños cuándo no acercarse y darle al perro un lugar donde retirarse.

Una niña, vista de espaldas, pasea con correa a un perro pequeño blanco y negro por un sendero del bosque.
Foto: Oliver Rolfe · CC BY 3.0 (Wikimedia Commons)

¿Pueden convivir con seguridad los niños y los perros?

Sí, cuando los adultos ponen las condiciones. Tres bastan para evitar la mayor parte de los problemas: un adulto presente siempre que haya un niño pequeño con el perro, un perro que tiene un lugar propio donde nadie lo molesta, y niños que saben cuándo acercarse y cuándo no.

Conviene tomarse en serio la parte que no sale en las fotos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que los niños tienen más riesgo de ser mordidos que los adultos y que sus lesiones suelen ser más graves.

La RSPCA explica el origen del problema: niños y perros se comunican de forma distinta. Los niños tratan al perro como a un igual: lo abrazan, lo cargan, lo regañan. Y un perro puede vivir todo eso como una amenaza.

¿Por qué no se debe dejar a un niño pequeño solo con un perro?

Porque cualquier perro puede morder y un niño pequeño no sabe leer sus avisos. La Academia Americana de Pediatría lo formula así: nunca dejes solos a un niño pequeño y un perro, sea el perro de la familia, uno conocido o uno del que te aseguran que se porta bien.

Los CDC y la RSPCA dicen lo mismo con otras palabras: sin supervisión no, aunque el niño ya conozca al perro y aunque sea el de la casa.

El dato que más sorprende a las familias es de los CDC: la mayoría de las mordeduras a niños pequeños ocurre durante actividades cotidianas y con perros que el niño conoce. No es el perro desconocido de la calle; es el de la casa, el de los abuelos, el del vecino.

Supervisar no es estar en la casa. Es estar mirando, lo bastante cerca para intervenir. Cuando no se puede (la ducha, la cocina, una llamada), se separan: una puerta de seguridad, el guacal con un mordedor o el niño contigo.

¿Cómo avisa un perro de que está incómodo?

Con el cuerpo, mucho antes de gruñir. Según la guía de lenguaje corporal de la RSPCA, un perro preocupado baja el cuerpo y la cabeza, mete la cola, echa las orejas hacia atrás, evita la mirada o gira la cara y se relame. Si nadie atiende ese aviso, sube el tono.

Cómo estáQué se ve, según la RSPCA
TranquiloBoca abierta y relajada, orejas en posición natural, cola que se mueve, peso repartido
PreocupadoCuerpo y cabeza bajos, cola metida, orejas atrás, evita mirar o gira la cabeza, se relame, levanta una pata delantera
Muy molestoCuerpo rígido con el peso hacia delante, pelo erizado, mirada fija, cola alta y tiesa; o cola entre las patas, orejas pegadas y dientes a la vista; gruñido

Lo que le toca al adulto es actuar en la segunda fila: apartar al niño con calma y dejar que el perro se retire. La RSPCA lo pone entre sus reglas: si el perro parece descontento, hay que dejarlo ir a su lugar seguro.

Al perro que gruñe no se le castiga. El gruñido es información: dice que ya no aguanta más. Un perro castigado por avisar puede aprender a no avisar.

¿Qué reglas debe aprender un niño para tratar a un perro?

Pocas, claras y repetidas muchas veces: cuándo no se molesta al perro, cómo se le toca, a qué se juega con él y qué hacer ante un perro desconocido. Las que proponen la Academia Americana de Pediatría, los CDC y la RSPCA caben en una lista para la puerta de la nevera:

  1. No se molesta al perro cuando come, duerme, está enfermo o cuida a sus cachorros. Tampoco cuando tiene un juguete o un hueso.
  2. Su cama o su guacal es suyo. Si está ahí, no se le toca ni se le saca.
  3. Se acaricia con suavidad, sin acercarse a la cara ni a la cola. Nada de jalar orejas ni cola, subirse encima o pisarlo.
  4. No se abraza ni se besa. La RSPCA advierte que a la mayoría de los perros no les gusta.
  5. Cerca del perro, voz baja y movimientos tranquilos. Sin gritos ni carreras.
  6. Se juega con juguetes, no con las manos. La Academia Americana de Pediatría pide evitar los juegos bruscos, como las luchas o el tira y afloja.
  7. A un perro que no conoces no te acercas. Se le pide permiso al dueño y se deja que el perro se acerque y olfatee primero.
  8. Si un perro te asusta, quieto como un árbol. Sin gritar ni correr, sin mirarlo a los ojos, y retrocediendo despacio cuando pierda el interés.
  9. Después de tocar al perro, su comida o sus cosas, manos lavadas. Los CDC piden que un adulto supervise el lavado en los menores de cinco años.

Conviene sumar a los niños a lo que sí pueden hacer: llenar el bebedero, esconder premios para que el perro los busque, enseñarle un truco con un adulto al lado. La RSPCA lo recomienda expresamente. Cómo se enseña está en educación básica del cachorro.

¿Cómo preparar al perro para la llegada de un bebé?

Con tiempo, introduciendo los cambios de uno en uno antes del nacimiento. La RSPCA recomienda sacar con antelación la cuna y el coche, hacerle oír grabaciones de sonidos de bebé y enseñarle a usar una cama propia para los ratos tranquilos, de modo que no tenga que aprenderlo todo la misma semana.

Cuando el bebé esté en casa, que su presencia venga acompañada de cosas buenas para el perro —un mordedor, unas caricias, un rato contigo—, y que la regla del apartado anterior no tenga excepciones. La etapa que más cuidado exige suele llegar después, cuando el bebé empieza a gatear y es él quien va hacia el perro.

¿Hay razas «buenas con niños»?

Ninguna raza lo garantiza. La Academia Americana de Pediatría lo dice en cuatro palabras: cualquier perro puede morder. La raza orienta sobre tamaño, energía y necesidades, y eso sí importa para elegir, pero no dice cómo se va a comportar un perro concreto con un niño concreto.

Lo que sí conviene pensar antes de elegir:

  • Tamaño y fragilidad. Un perro muy pequeño, como un bichón maltés, puede lastimarse si un niño lo deja caer o lo aprieta, y un perro que siente dolor se defiende.
  • Tamaño y fuerza. Un cachorro de raza grande, como un boyero de berna, puede tumbar a un niño pequeño sin ninguna mala intención.
  • Energía e instinto. Un perro muy activo necesita ejercicio y ocupación diarios; si no los tiene, la convivencia con niños pequeños se complica.
  • El individuo. Cómo son sus padres, qué vio y oyó en sus primeras semanas y si conoció niños durante la socialización.

Si estás en ese punto, las fichas de razas describen el carácter y las necesidades de cada una sin promesas, y el cuestionario ayuda a cruzarlas con la edad de tus hijos y tu rutina. A un criador conviene preguntarle si los cachorros han tenido contacto con niños.

¿Qué hacer si un perro muerde a un niño?

Lavar la herida de inmediato con abundante agua y jabón y acudir al servicio de salud. El Ministerio de Salud de Colombia indica un lavado exhaustivo de la lesión durante 10 a 15 minutos; el personal médico valora después el riesgo de rabia y la necesidad de antibióticos o de vacuna antitetánica.

Vale también para una mordedura pequeña y para el perro de la casa: el manejo lo decide el médico. Lleva, si lo tienes, el carné de vacunación del perro. La Academia Americana de Pediatría recomienda pedirle al dueño la constancia de la vacuna antirrábica cuando el perro es de otra persona.

Después viene el perro. Una mordedura, o un gruñido que se repite, es motivo para consultar con el veterinario, que descarta dolor o enfermedad y puede remitir a un especialista en comportamiento. AVSAB es clara en que la agresividad no se trata con castigo, sino con un plan hecho por un profesional. Mientras tanto, perro y niños no comparten espacio sin un adulto entre ellos.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad puede un niño quedarse solo con el perro?

Las fuentes no fijan una edad. La Academia Americana de Pediatría habla de no dejar nunca solos a un niño pequeño y un perro, y los CDC, de no permitir que los niños pequeños jueguen con perros sin supervisión. Depende de la madurez del niño y del perro, y decide el adulto.

¿Cuál es la mejor raza de perro para niños?

Ninguna raza lo garantiza. Importan más el temperamento de ese perro, cómo fue socializado, su tamaño y energía frente a la edad de los niños, y la supervisión. Cualquier perro puede morder.

¿Por qué no se debe abrazar a un perro?

Porque a la mayoría no le gusta, según la RSPCA: un abrazo lo inmoviliza y acerca la cara del niño a la suya. Es mejor acariciarlo en el costado o el pecho cuando él se acerca.

¿Qué hago si mi perro le gruñe a mi hijo?

Separarlos con calma y no castigar el gruñido: es un aviso, y un perro castigado por avisar puede dejar de hacerlo. Revisa qué estaba pasando y consulta con el veterinario, que puede remitirte a un especialista en comportamiento.

¿Qué hacer si un perro muerde a un niño?

Lavar la herida con abundante agua y jabón durante 10 a 15 minutos y acudir al servicio de salud, donde valoran la herida y la conducta frente a la rabia, el tétanos y los antibióticos.

Fuentes

  1. American Academy of Pediatrics (HealthyChildren.org): consejos para prevenir mordeduras de perro. En inglés. Las cifras que da son de Estados Unidos
  2. CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.): perros, mascotas saludables. En inglés. Supervisión, prevención de mordeduras y lavado de manos
  3. RSPCA: niños y perros. En inglés. Reglas de oro y preparación para un bebé
  4. RSPCA: entender el lenguaje corporal del perro. En inglés. Señales de un perro tranquilo, preocupado y muy molesto
  5. Ministerio de Salud y Protección Social: escenarios y conductas posexposición ante el virus de la rabia. Lavado de la lesión durante 10 a 15 minutos con agua y jabón y valoración médica
  6. AVSAB: declaración de posición sobre el adiestramiento humanitario del perro. En inglés, 2021. Los problemas de agresividad los evalúa un veterinario y no se tratan con castigo

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